
Turba hindú ataca iglesia doméstica, golpea a pastor y lo obliga a caminar sobre espinas
NUEVA DELHI — En un nuevo episodio de violencia religiosa en el este de la India, una turba nacionalista hindú humilló públicamente y agredió brutalmente a un pastor cristiano mientras agentes de policía presuntamente observaban sin intervenir. El ataque le dejó lesiones graves, incluido daño auditivo.
El 4 de enero, cerca de 150 personas desfilaron al pastor Bipin Bihari Naik, de 35 años, por la aldea de Parjang, en el distrito de Dhenkanal (estado de Odisha), sometiéndolo a actos degradantes con el objetivo de obligarlo a renunciar a su fe y rendir culto a una deidad hindú.
Según los testimonios, los agresores colgaron sus sandalias alrededor de su cuello como si fuera un animal, lo golpearon repetidamente y lo forzaron a caminar descalzo sobre espinas. Más tarde lo ataron a un templo hindú, lo obligaron a corear consignas religiosas y trataron de hacerle beber agua mezclada con estiércol de vaca.
El pastor sufrió heridas en la espalda y las piernas, además de una lesión en el oído que posteriormente le provocó supuración y pérdida parcial de audición. Naik afirmó que sobrevivió por lo que considera una intervención divina.
“Cuando el abuso no se detenía y la policía no mostraba intención de rescatarme, entregué mi espíritu a Jesús, convencido de que me matarían”, declaró.
Ataque durante el culto
La agresión comenzó unos 15 minutos después de iniciado el servicio en la iglesia doméstica que el pastor dirige desde hace casi dos años. Un grupo inicial de unas 40 personas —entre ellos miembros del Bajrang Dal y autodenominados “vigilantes de vacas”— irrumpió en la vivienda acusándolo de convertir hindúes al cristianismo, algo que no constituye delito según la ley india.
Al no salir inmediatamente, la turba ingresó por la fuerza, lo tomó por el cuello de la camisa, lo arrastró hacia afuera y comenzó a golpearlo. Cuando intentó entregar su teléfono a su esposa para que llamara a la policía, uno de los agresores lo golpeó con una vara de bambú, destrozando el dispositivo.
Su esposa, Bandana Naik, y sus hijas de 13 y 10 años presenciaron la escena.
“Cuando vi que no querían dialogar y estaban decididos a golpearlo sin motivo, escapé con mis hijas por la puerta trasera”, relató Bandana, quien corrió hasta la comisaría más cercana.
Dos miembros de la congregación que intentaron intervenir también fueron agredidos. El pastor pidió a las demás familias que huyeran, y lograron escapar.
Inacción policial y humillación pública
En la comisaría, Bandana pidió auxilio urgente, pero los agentes insistieron en que primero debía presentar una denuncia escrita. Tras conseguir ayuda para redactarla, volvió a suplicar que rescataran a su esposo, pero le informaron que el vehículo policial no estaba disponible.
Mientras tanto, la turba llevó al pastor al centro del pueblo, donde lo acusaron públicamente de convertir a los vecinos. Luego lo trasladaron a un templo dedicado a Hanuman, le ataron las manos a la espalda a un poste y continuaron golpeándolo.
Naik afirmó que recibió decenas de golpes con palos de bambú y cientos de bofetadas, lo que le provocó inflamación en el rostro y daño en el oído. Según su testimonio, un periodista presente incitó a los agresores mientras lo insultaba.
“Intentaron obligarme a beber agua mezclada con estiércol de vaca, pero cerré los labios y me negué”, dijo.
Aunque agentes policiales se aproximaron inicialmente a la zona, luego se retiraron sin intervenir.
Forzado a rendir culto
Tras horas de agresión, los atacantes le untaron bermellón de azafrán en el rostro y lo obligaron a inclinarse ante una imagen de Hanuman. Cuando le exigieron gritar “Jai Shri Ram”, respondió “Jai Yeshu”, lo que desató nuevas golpizas.
Posteriormente le colocaron una guirnalda hecha con sandalias y lo obligaron a marchar descalzo por la aldea.
“Uno de ellos dijo: ‘Jesús caminó sobre espinas; hagámosle lo mismo’”, recordó el pastor. Esparcieron ramas espinosas en el camino y lo forzaron a caminar sobre ellas.
La turba pasó frente a la comisaría donde su esposa aún esperaba ayuda, sin que ningún agente interviniera.
Recién después de las 2 de la tarde, más de dos horas después de iniciado el ataque, la policía lo rescató del templo.
Consecuencias y desplazamiento
Según el pastor, las autoridades se negaron inicialmente a registrar una denuncia formal y lo presionaron para que firmara una declaración afirmando que la turba había “malinterpretado” sus actividades. También habría recibido amenazas de acciones legales si no cooperaba.
Líderes cristianos que llegaron posteriormente lo encontraron ensangrentado, descalzo y con fuertes dolores, sin que la policía le brindara asistencia médica inmediata.
Ante el temor de nuevos ataques, el pastor y su familia fueron trasladados a un lugar seguro. Días después, y tras la presión de líderes cristianos, se registró una denuncia contra un sospechoso identificado y 20 personas no identificadas.
La familia se mudó a una ubicación no revelada y asegura que no regresará.
“Mis hijas vieron todo. Quedaron profundamente traumatizadas. La menor repetía: ‘Le pegaron a mi papá’”, contó Naik.
A pesar de lo ocurrido, el pastor expresó gratitud a Dios por haber sobrevivido.
“Jesús sufrió mucho más por nosotros. Mi sufrimiento no es nada comparado con el suyo”.
*La fotografía de portada es ilustrativa.



