
Iglesia bautista en EE. UU. busca evitar la deportación de joven afgana en riesgo por su fe
Una iglesia bautista en Estados Unidos inició gestiones para impedir la deportación de una joven afgana solicitante de asilo, advirtiendo que su regreso a Afganistán podría poner en peligro su vida debido a su entorno familiar vinculado al cristianismo.
La Segunda Iglesia Bautista de Memphis está acompañando el caso de Sakina, una mujer de 21 años que llegó al país en agosto junto a la mayor parte de su familia en busca de protección internacional.
Actualmente, la joven permanece detenida en un centro migratorio en Texas mientras enfrenta audiencias clave, incluida una apelación contra su orden de deportación.
“Un riesgo real si regresa”
El pastor principal de la congregación, Stephen H. Cook, afirmó que la situación de Sakina es especialmente delicada debido al contexto religioso y étnico de su familia.
Según explicó, pertenecen al grupo hazara, una minoría históricamente perseguida en Afganistán. Además, uno de sus hermanos se convirtió al cristianismo en ese país, lo que habría derivado en su detención y tortura por parte de los talibanes.
A raíz de esto, la familia habría sido señalada como “apóstata”, una acusación que bajo el régimen talibán puede implicar castigos extremos, incluyendo prisión o incluso la muerte.
Detención y proceso migratorio
Mientras otros miembros de la familia fueron liberados bajo normativas que protegen a menores inmigrantes, Sakina continúa bajo custodia en el Centro de Detención El Valle, en Texas.
El pastor Cook señaló que la familia ingresó al país como solicitante de asilo tras demostrar temor fundado de persecución, lo que hace aún más complejo el escenario actual.
La iglesia decidió involucrarse directamente en el caso debido a su trabajo previo con comunidades afganas en la ciudad de Memphis, incluyendo colaboración con iglesias locales y organizaciones de ayuda a refugiados.
Un contexto de alto riesgo para los cristianos
Afganistán es considerado uno de los países más peligrosos del mundo para quienes abandonan el islam o son vinculados al cristianismo. Bajo el control del régimen talibán, la conversión religiosa es vista como apostasía, un delito severamente castigado.
En este contexto, líderes cristianos y organizaciones han advertido que forzar el regreso de personas en situaciones similares podría tener consecuencias irreversibles.
Llamado a la protección
Desde la iglesia y otras entidades que acompañan el caso, se ha hecho un llamado a las autoridades para que reconsideren la situación de Sakina, destacando la importancia de proteger a quienes enfrentan persecución por motivos de fe.
También subrayan que brindar refugio a personas en estas condiciones forma parte de los principios de defensa de la libertad religiosa y los derechos humanos.
Mientras el proceso continúa, la joven permanece detenida a la espera de una resolución que podría definir su futuro en los próximos meses.


