
Familia cristiana huye de Somalia tras abandonar el islam
Una madre somalí y sus tres hijos se vieron obligados a huir de su hogar luego de que su conversión al cristianismo fuera descubierta, en un país donde abandonar el islam puede costar la vida.
La mujer, identificada como Fatuma Juma, vivía en la ciudad de Kismayo cuando, en noviembre de 2024, experimentó lo que describe como un encuentro profundo y transformador con Jesucristo. Consciente del peligro que implicaba su nueva fe, decidió mantenerla en secreto.
En Somalia, la conversión religiosa fuera del islam no solo es socialmente condenada, sino que puede derivar en castigos extremos. Por ese motivo, Juma comenzó a reunirse en encuentros cristianos clandestinos, lejos de la vista pública.
El 25 de abril, mientras participaba de una reunión secreta junto a sus dos hijas pequeñas, algo ocurrió que cambiaría su vida para siempre. Al escuchar un mensaje cristiano, Juma rompió en llanto de manera incontenible. Sus hijas, asustadas al verla así, regresaron a casa y alertaron a su padre, Ibrahim Mohammed, un musulmán devoto.
Al notar que su esposa no volvía, Mohammed fue al lugar donde se realizaba la reunión y la confrontó con enojo. Testigos relataron que Juma, debilitada emocional y físicamente, pidió permiso para hablar y comenzó a orar en voz alta, entregando públicamente su vida a Cristo.
La escena dejó a su esposo profundamente impactado. Aunque se marchó confundido, desde ese momento la vida de la familia quedó marcada por el miedo.
Tras el episodio, Mohammed prohibió a su esposa volver a reunirse con cristianos, obligándola a vivir su fe en total secreto. El aislamiento, la presión y el temor constante llevaron a Juma a tomar una decisión extrema.
El 15 de agosto, huyó de su casa junto a sus tres hijos y se refugió en una zona cuya ubicación no fue revelada por razones de seguridad. Su esposo permaneció en Kismayo, pero continuó contactándola.
Con el paso de los meses, Mohammed comenzó a reconsiderar su postura. En octubre pidió reunirse nuevamente con su familia y prometió que, si se le permitía regresar, respetaría la fe de su esposa y viviría en paz con ella.
Un mes más tarde, ocurrió lo inesperado: en Navidad, Mohammed también decidió convertirse al cristianismo.
Sin embargo, la noticia agravó el peligro. Antes de su conversión, él mismo había informado a familiares y conocidos que su esposa había abandonado el islam, exponiendo a toda la familia a posibles represalias. Hoy, aseguran que regresar a Kismayo es imposible debido a amenazas y al riesgo de violencia.
Actualmente, la familia permanece escondida, buscando trabajo y ayuda para poder escolarizar a sus hijos. “Solo queremos vivir en paz y adorar a Dios libremente”, expresó Juma. “Pedimos oraciones y apoyo”.
Somalia ocupa el segundo lugar en la Lista Mundial de Vigilancia 2026 de la organización Puertas Abiertas, que identifica a los países donde ser cristiano es más peligroso. La constitución somalí declara al islam como religión oficial del Estado y prohíbe la difusión de cualquier otra fe, además de exigir que las leyes se ajusten a la sharia.
Diversas escuelas del islam consideran la apostasía un delito castigable con la muerte. A esto se suma la presencia del grupo extremista Al Shabaab, vinculado a Al Qaeda, que persigue activamente a quienes abandonan el islam.



